Hasta siempre, 2017

Llevo días queriendo escribir mi despedida al 2017. Me está costando horrores. No quiero decir adiós al año que me ha traído una de las mejores cosas de mi vida. 

Empecé el año sabiendo que seria bueno, pero es que ha sido mucho mejor. 

Después de un embarazo de lujo y un parto expréss llegó a nuestras vidas Mini_N. Ya éramos una familia, pero con ella la hemos completado. 

Nos ha llenado los días de sonrisas y las noches de sueños. Hemos visto como avanza a pasos agigantados y crece a la velocidad de la luz. 

Éste año me ha hecho crecer cómo persona y aprender mil cosas nuevas. Pude estudiar algo nuevo mientras esperaba a Mini_N y eso hizo más llevadero el no tener trabajo. 

Aunque lo que más me ha enseñado ha sido la maternidad y ese torbellino de aprendizajes que llegan sin avisar y que adquieres sin darte cuenta. 

Escribo esto con la melodia de la voz de Mini_N de fondo, y sólo puedo sonreír y perder la cabeza deseando acabar de escribir para tirarme al suelo a jugar con ella. 

Por eso no va a ser un gran escrito, hace años decidí que era mejor vivir las cosas que escribirlas. 

Lo mejor es que las personas que me rodean hacen que cada día lo desee más, pues familia-amigos (así, porque ambos son las dos cosas, ¡Qué suerte la mía!) hacen que todo merezca la pena, incluso los malos momentos de los que acabamos sacando lecciones. 

A Mr. M, Maxi_D y Mini_N, les tengo que agradecer ser lo mejor de mis días, con nuestros altibajos y nuestras cabezonerías pero incondicionales. 

Y al 2018 le pido seguir rodeada de todos ellos y de los que vendrán, mucho Carpe Diem para no perderme ni un segundo de mi pequeña gran familia, salud para poder estar al pie del cañón, poder seguir creciendo profesionalmente y poder seguir enamorándome cada nuevo día de ti. 

Qué tengáis una gran Nochevieja. ¡Feliz 2018!

Anuncios

14 de agosto de 2017 (2/2)

En el anterior post os empecé a contar mi parto. Da para dos entradas más, pero os dejo a continuación el desenlace completo. 😉

Volvió el ginecólogo y se pensó que se había equivocado de embarazada. Los monitores mostraban unos resultados perfectos. La cesárea no era necesaria.

Con esa buena noticia las contracciones empezaban a ser más fuertes y tuve la necesidad de encerrarme en el lavabo, del todo. Pobre Mr.M, se quedó fuera sin saber que pasaba ni que hacer. Las contracciones eran muy seguidas y me costaba seguir bien las respiraciones. No sé ni el rato que pasé encerrada en ese minúsculo baño, necesitaba pasar las contracciones sentada y cuando intentaba levantarme venía otra… cuándo por fin cesaron un poco salí a la habitación de nuevo.

Al rato volvió Mireia con agua y nos dijo que pasáramos a otra sala. En esa sala estaba la piscina de partos, me estuve planteando tener a Mini_N ahí, pero al ser todo tan precipitado ni lo planteé. Allí me miró y ya estaba dilatada de 4cm. El trabajo avanzaba muy bien, así que nos llevaron a la sala de partos. Serían las 12:30 o así, la verdad es que no tengo muy claro como fueron los tiempos a partir de ahí.

Ya en la sala definitiva Mireia me preguntó si había pensado si quería la peridural o no. Le dije que mi intención era tenerte de forma natural, pero que viendo como iban aumentando las contracciones y el poco tiempo (por no decir inexistente) que había entre ellas, si que la querría seguramente. Debieron pasar poco más de 5 minutos cuando le dije, desde el suelo de rodillas (la única forma en la que me daba la sensación que las contracciones pasaban mejor) si me la podían poner ya. Me pareció que tardaban mucho, cada vez notaba más las contracciones, muy seguidas y cada una más fuerte que la anterior. Chillaba bastante con ellas y sangraba constantemente y Mr.M no sabia que hacer ni donde ponerse, pobre… yo también me hubiese sentido muy impotente.

Mini_NPor fin llega el chico que me pondría la epidural. Antes de que me pinchara, Mireia me miró como iba el trabajo de parto, por si era tarde… por suerte no, llegaba justo, pero llegaba. Me hacen subir a la cama y estar muy muy quieta mientras me iba explicando que me hacía. Yo ni le escuchaba estaba con los ojos cerrados y concentrada en no moverme, pues con las contracciones era muy complicado estar completamente quieta. Ni me enteré, y eso que me daba un respeto…

Fue acabar de ponerme la anestesia y dejar de sentir dolor. Muy muy rápido, y de cintura para abajo no sentía nada, no sabia como lo haría para empujar sin sentir… “Ahora estoy como en un SPA” le dije a Mireia.

Cuando se fue el anestesista llegó el ginecólogo de nuevo. Ya estaba de 9cm, eran las 13:25h más o menos y estábamos llegando al final. Aun no había roto aguas, así que lo hizo Pedro. No sentí nada de dolor, solo tuve la sensación de estar orinando sin poder evitarlo, ya que sí notaba el calor y la sensación

Mr.M iba avisando a la familia por teléfono, pero iba todo tan rápido que casi ni pudimos avisar que ya estabas de camino. No nos esperábamos que quisieras salir tan rápido.

Estirada y relajada empecé a sentir como apostaban a qué hora estaría Mini_N con nosotros. Pedro decía que a las 14:15h, Mireia que antes de las 14:00h, y Mr.M decía que saldría a las 14 en punto, como Maxi_D que nació a una hora en punto.

Llegó la hora de la verdad, Mireia me dijo que empezara a empujar cuando notara una contracción. “¿Cómo lo hago si no noto nada?” me dijo que tranquila, que ella me avisaba. Hicimos dos o tres pujos de prueba y vio que ya venía. Mr.M, emocionado, se puso enfrente de mi, y lo echaron pobre, ya que tenían que estar ellos por cualquier problema que pudiese haber.

¡Aprieta!” “No saques el aire, cierra la boca cuando empujes” “¡Cogete aquí con las manos y haz fuerza!” “Lo estás haciendo muy bien, super bien. Vuelve a empujar” Son cositas que iba escuchando mientras me concentraba en apretar sin sentir nada. Ojos cerrados y la sensación de no estar avanzando nada.

De repente escucho que te ven, Mr.M dice que si, que ya estas saliendo, y Mireia me dice “Dame la mano, ¿la quieres tocar?” No me atreví, solo quería apretar y tener a Mini_N conmigo. Pensé que si notaba la cabeza flaquearía. Ahora cada vez que pienso en ello me arrepiento de no haberlo hecho, incluso de no haber pedido un espejo para verlo todo.

Fue muy rápido, en tres o cuatro pujos ya teníamos el trabajo hecho. En el ultimo empujón noté como salía, la sensación, no me hizo nada de daño ya que seguía dormida, pero si que noté cómo dejaba de estar dentro de mi y en menos de un segundo la tenía sobre mi pecho, increíblemente viva, con los ojos muy muy abiertos para no perderse nada des del primer momento. “¿Ésto cómo funciona?” Recuerdo que dije. Mezcla de sentimientos, todos buenos y alguno de pánico delante de la responsabilidad que acabábamos de adquirir y que esperamos poder cumplir de la mejor manera.


Mini_N1Eran las 14:00h. Mr.M lo acertó, y le tendríais que haber visto la cara. No podía estar más feliz. Lo primero que dijo fué “Es igual que Maxi_D” Sí, eras igualita que él cuando nació y eso aún emocionó más a Mr.M, pues los dos mejores momentos de su vida se unieron en ese momento.

Yo estaba super relajada, la sentía sobre mi, sentía su calor, piel con piel, y la de Mr.M, que nos daba mimitos a las dos en un momento tan intenso. Le pusieron un gorrito y una toalla por encima (que tenemos aquí, pero eso es un secreto, shhh). Al rato nos separaron unos segundos para pesar y medir. 2’540kg y 47cm. Era una pequeña muñeca preciosa.

Nos dejaron dos horitas solos, Mireia nos avisó que ya nos esperaba la familia fuera, estaban impacientes por verla, pero ya había avisado que hasta dos horas más tarde no saldríamos. Estábamos los tres, pasando los primeros momentos de nuestra vida juntos. Mirándola sin poder creernos que ya estaba aquí, que había ido todo tan rápido y tan bien. Si por mi hubiese sido nos habríamos ido directos a casa al salir de allí, ¡imaginad! Y es que aunque Mireia dijo que tendría que cortar, finalmente no fue necesario y sólo me dieron un punto por asegurar.

Pasadas la dos horas, como no había mas gente en paritorios, nos dijeron si nos queríamos quedar más allí, pero nos esperaban y Mr.M se moría de hambre (eran ya más de las 4 de la tarde y desde la mañana que no comía nada. Yo tampoco, pero como me habían puesto suero no tenia nada de hambre, solo tenía ojos para mi bebé), así que nos prepararon para irnos a la habitación.

Y al salir allí estaban todos, abuelos, titos… y ahí si que se me saltaron las lagrimas, ahí vi que todo pasaba de verdad. Había llegado y el mundo la recibía con una sonrisa, mucho amor y rodeada de todos los que la queremos.

14 de agosto de 2017 (1/2)

Tres días antes de que llegara Mini_N a a éste mundo fui a la ultima ecografía. Después de estar preocupada por todo lo que me decían el último mes (embarazo de riesgo, bajo peso…) finalmente me asustan del todo, en tres días me provocarían el parto.

Me pasé todo el fin de semana haciendo todo lo que había leído que podía provocar el parto: baños de agua caliente, beber chocolate caliente, subir y bajar escaleras, caminar… pero no se animaba.

El lunes, después de dormir pocas horas (fuimos a dormir tarde después de ir a tomar algo con hermanos y amigos), nos despertamos sobre las 6 de la mañana para irnos al hospital.

Molesté a Mr.M para que nos hiciéramos fotos juntos y también me hice algunas sola (en nuestra habitación, en la de Mini_N, en la cocina con Zepo…) y es que era la ultima vez que estaría en casa con la barriga que tanto me gustaba tocar y con las pataditas que tanto adoraba sentir. Eso llegaba a su fin, y estaba realmente nerviosa, contenta y asustada.

IMG_20171206_171641

Con todos los “trastos” cargados en el coche y el cielo aún oscuro nos fuimos hacia el hospital. Durante el camino hubo ratos de absoluto silencio, con sonrisillas nerviosas, con los nervios a flor de piel.

Antes de la hora en que teníamos que ingresar (7:30h) llegamos al hospital y entramos, tal como nos dijeron, por urgencias. En la sala de espera Mr.M empieza a pensar en tomarse otro café (y es que por las mañanas se toma mínimo dos) pero nos llaman de seguida para entrar.

Una chica muy maja nos explica que nos pondrá las correas y mirará la presión antes de empezar a inducir el parto, que lo hará su compañera, ya que en nada hay cambio de turno.

Mientras estábamos allí seguían las risas nerviosas, y me hacía la última foto con barriga, ahora no la tenemos, pero días después me la enseñaba y decía “Mira que contenta estabas, no sabías lo que venía, eh?”.

Después de mirarlo todo ya llegaron dos chicas nuevas, solo me acuerdo del nombre de una, la más importante, y que es protagonista de ese día tanto como nosotros, Mireia, la matrona que nos atendió durante todo el día.

Miró como estaba y justo después me puso una pastilla para empezar a provocar el parto. Podía hacer efecto o no, irían mirando cada dos horas para ver si era necesario poner más.

Y así, como si hubiese ido de visita rápida, nos fuimos de urgencias hacia nuestra habitación. La 114.2, y nos llevamos la agradable sorpresa de ver que estábamos solos. Eran las 8:30h. Una vez allí Mr.M aprovechó para ir a buscar todas las cosas al coche, y yo para ponerme la ropa que había preparado para el hospital. También desayuné (pan de molde con mantequilla y mermelada de melocotón y un café con leche). Para no quedarnos en la habitación aburridos e intentar ayudar a que empezara el trabajo de parto nos fuimos a dar un paseo por los pasillos. Al volver a la habitación vimos que habían dejado los monitores para volvernos a mirar. Eran más o menos las 10:30h.

Cuando vino la chica me puso panza arriba y al rato me puso de lado. Yo ya empezaba a notar más las contracciones. Parece que a Mini_N no le gustó mucho el cambio (o que la chica no supo poner bien las correas) porque vino la matrona con dos hombres más (después supimos que uno era Pedro, el ginecólogo) y no sabíamos que estaba pasando. Cuando se fueron todos entró Mireia y nos dijo que sufrías y que tendríamos que hacer cesárea de urgencia. No sabes el daño que me hizo escuchar eso, no pude evitar que se me saltaran las lágrimas. No quería que las cosas fueran así, te quería tener yo, quería que todo fuera bien, empezaba a asustarme lo que pudiera pasar, y ya sabes como soy de sufridora…IMG_20171206_171703

Así que con esta noticia nos fuimos hacia la zona donde se empieza el trabajo de parto por si tenemos que correr a operar (andando, no quería ir en camilla, yo sentía que estaba bien, por mucho que dijeran) y allí nos pusieron otra vez monitores para ver como iba la cosa. Allí las contracciones empezaban a ser más fuertes. También nos dijeron que si era cesárea de urgencia Mr.M no podría estar con nosotras (más malas noticias) y yo ya no sabia como respirar para digerirlo todo. Mireia me ayudaba y me traía toallas calientes para la barriga y la espalda, eso ayudaba. Y Mr.M me apoyaba todo el rato.– continuará…

Happy BDay to me

Hoy, con vuestro permiso, me permito egoentrada 😜

Hoy cumplo 32 años y por primera vez lo hago con el titulo de Madre. Hace un año Mini_N ya se cocía en mi barriga, pero yo aún no lo sabía… oficialmente me quedé embarazada a los 30 (por los pelos) tal cómo me prometió Mr. M cuando empezamos oficialmente nuestra relación.

Ya os he comentado anteriormente que mi intención era ser madre muy joven. Mi idea era ser mamá cómo muy tarde a los 25, pero ¡ay! Qué poco se puede planear la vida…

Con 26 años me separé, así que tampoco tenía pinta de que fuera a ser muy próximo a los 25… pero la vida te guarda sorpresas y el padre de mi hija estaba tan cerca que ni me lo podía imaginar.

Y aquí estoy, con 32 años y un bomboncito de poco más de 3 meses haciendo que sea el mejor cumpleaños de mi vida. Cada día me da grandes regalos, cómo:

  • Su gran sonrisa mil veces al día (la primera GRAN sonrisa con tan sólo 4 días).
  • Sus ganas de mami.
  • Nuestros MOMENTOS de teti.
  • Sus largas horas de sueño (ni una noche me ha dejado sin dormir).
  • Sus miradas cuando me busca entre los demás.
  • Su forma de abrazarme cuando está en brazos.
  • Sus cabezazos cuando se pone nerviosa.
  • Sus fuerzas y ganas de crecer.
  • Sus intentos de chapotear en la bañera.
  • Nuestro masaje diario.
  • Su ilusión al ver a Maxi_D.
  • Sus ganas de Mr. M.
  • Su obsesión por todo lo que tenga luz.
  • Sus miradas llenas de vida y alegría.
  • Sus
  • Sus
  • Mis…

Podría estar haciendo una lista infinita, cada día aprendemos algo nuevo juntas, cada día me enamora más. Nunca te imaginas que cuando te dicen que sentirás lo que nunca antes has sentido al tener a tu bebé en brazos será así. Siempre es mucho más de lo que habías pensado. Sin límites.

A partir de éste año ningún cumpleaños volverá a ser un día más y ningún regalo podrá superar el del año pasado (a no ser que algún día venga otro Mini 😜).

Y hoy no me enrollo más, voy a comerme a besos a Mini_N. Bajo la manta, que el frío que ha llegado nos tiene encogiditas 😂.

La semana que viene compartiré mi parto con vosotr@s. Lo tengo escrito tal cómo se lo explico a Mini_N en su àlbum, aún no sé si compartirlo tal cual o retocarlo. ¿Qué os parece?

Mundos de fantasía

No tenía post pensado para hoy. Los virus están acabando conmigo y las ganas de pensar son nulas. Pero justo hace dos años escribí algo que Facebook me ha recordado:

El otro día, al comentar que había leído toda la saga de Harry Potter, me miraron raro y me dijeron ¿Pero cuántos años tienes?
Se supone que soy muy mayor para eso. Dejando a un lado que el primer libro me lo leí con 13-14 años y que ya seguí hasta el séptimo sin dudarlo, creo que el problema no lo tengo yo. Aunque empezara a leerlos ahora, ¿qué más da?

Harry-Potter-BlogHogwarts-Libros-de-Harry-Potter
Foto de BlogHogwarts

No será un libro hipercomplicado, filosófico o (no sé cuáles serán para ell@s) adulto, pero a mi me apasionaron y siguen haciéndolo (oh, si, que horror con mi edad y sigue gustándome Potter…¡a la hoguera conmigo!).

Vamos, todo esto para decir (

aunque me calle la mitad) que mis gustos no tienen porque condicionar mi madurez, que si no me conoces ni un 1% no puedes juzgar por una sola cosa que has conocido y, sobretodo, que si tu has dejado perder al niño/a que tienes dentro la que tiene un problema no soy yo…”

Suscribo cada una de las palabras otra vez. Adoro en mundo Potter, pero ¿Sabéis qué? Adoro todo el mundo infantil, y eso no me hace menos adulta.

Me he pasado el embarazo escuchando “te vas a cansar de cuentos”, “te vas a aburrir de ver dibujos”… lo siento, me encanta leer cuentos, interpretarlos, poner voces, actuar y entonar para los peques, disfrutaba en el colegio viendo sus caras y sus emociones aflorar. Y las películas de dibujos las he mirado siempre sin necesidad de tener un enano cerca. Si, lo reconozco, ¿Y qué?

Ahora que tengo Mini_N a mi lado sé que voy a disfrutar mucho más de todo eso, que voy a leer mil cuentos y a crear mil historias a su lado. Que ya tendrá tiempo de aprender de la realidad, mejor empezar con fantasía y sueños de purpurina.

Ojalá algún día Mini_N decida que Harry puede ser su mejor amigo y devore la saga cómo hice yo. Espero ese momento para releer otra vez todos los libros con ella (no sé cuantas veces he leído los libros, por lo pronto cada vez que salía uno me releía todos los anteriores…), emocionarnos juntas, especular sobre lo que puede pasar en el siguiente capítulo, enfadarnos con las injusticias, coger el primer palo que encontremos y ponernos a lanzar hechizos y acabar haciendo una maratón con palomitas, golosinas y todas esas porquerías prohibidos y reservadas para momentos únicos.

childrens-library-books
Foto de pregnancyandbaby.com

Por lo pronto ya estamos avisando a los Reyes Magos que la carta de este año va a ir cargada de libros, de cuentos y, por favor, de unas estanterías super chulas para poder ponerlos todos y tenerlos a mano para siempre que quiera viajar un rato. Y es que los mejores sueños y los viajes más inverosímiles siempre vienen grabados en tinta.

 

Esperando a Mini_N

No disfruté de mi embarazo. No os alarméis, fue deseado, mucho, ya os lo conté en el anterior post, pero no lo disfruté. De eso me doy cuenta ahora, cuando miro atrás y me doy cuenta de todo lo que me preocupé de más.

Lo fotografié semana tras semana, pedí que me hicieran fotos de la barriga en la playa, cosa que fue posible gracias a Neus, mi hermana (aunque no de sangre).  Guardé todos los detalles que podía, pero aun así con prudencia.

Compré libros para anotar todo lo que iba sintiendo durante el embarazo y a día de hoy están por rellenar. ¿Qué pasó? Que me pudo el miedo. Soy muy optimista cuando de los demás se trata, pero para mi siempre me pongo en lo peor. Me pasé parte del embarazo sufriendo por si algo no iba bien. Supongo que el conocer casos cercanos y pasearme por Internet (mal, muy mal) no ayudaba del todo.

Además con la segunda ecografía no vieron algo del todo bien en Mini_N y me hicieron volver dos semanas más tarde para revisar. Os podéis imaginar como se pasan esas dos semanas de espera sin saber que era lo que fallaba… y llegas y te dicen que era el corazón, que no lo escucharon bien… por suerte todo estaba perfecto y nos confirmaron que tendríamos una preciosa niña.

panxacasa

Esa fue una gran noticia, pues Mr. M ya tiene un niño y a los dos nos hacía ilusión que tuviera “la parejita”. Además nos facilitaba las cosas, pues solo teníamos claro el nombre de niña.

Y así entramos al segundo trimestre, de lujo, como el primero y como sería el tercero. Un embarazo envidiable, con solo un poco más de cansancio de lo normal pero nada más. NA-DA. Ni rastro de nauseas, mareos, retención de líquidos, insomnio, malestares generales… nada. Y aún así yo sufría cada instante.

El tercer trimestre fue el más complicado en ese sentido, confías en que ya nada puede ir mal pero te preocupas más que nunca, pues ya sientes más al bebé y sus pataditas y el día que está de relax tu te empeñas en pensar que algo va mal ya que no notas sus patadas cada 5 minutos. ¡Qué horror! ¿Cómo nos obsesionamos tanto? Encima tenemos que sumar que se acerca el parto, y a mi me daba pavor pensar en ello, otra vez las probabilidades de que todo puede ir mal muy altas… ¡soy un caso!

Ultima ecografía, la del tercer trimestre (llevamos todo el embarazo por Seguridad Social, así que por norma son 3 ecos, una por trimestre) y aquí empieza la recta final llena de visitas médicas. Control semanal ya que Mini_N no crece como debería y la palabra “percentil” ocupa nuestro día a día con amenazas de parto provocado antes de tiempo.

Con humor, en cada visita decía que tendríamos más “fotos” de Mini_N, buscando cómo animarme con cosas positivas. Y llega la última visita, a 3 días de la FPP. Ya pensaba que habíamos superado todos los controles y que todo seguiría su curso, pero no, ese día nos hacen monitores, ecografía y ya por ultimo visita con el ginecólogo. Entro por la puerta para la ultima visita y lo primero que me dice, así sin anestesia, es: “Vas a pasar el puente del 15 de agosto en el hospital, el lunes ingresas para provocar el parto”. ¡Booooom!

IMG_20170820_181446

Aun recuerdo cómo me vine abajo, me costó bastante asimilarlo. Sé que no es malo, pero había imaginado siempre el momento de romper aguas, de llamar a Mr. M, prepararnos tranquilamente en casa… y eso ya no sería así… a no ser que Mini_N decidiera salir ese fin de semana.

Me pasé el sábado y el domingo paseando, subiendo y bajando escaleras, dando baños calientes, bebiendo chocolate (¡qué gran esfuerzo!) intentando animar la cosa, pero no, todo acabó en inducción.

Y llegó Mini_N. Y en ese momento supe que todo temor había sobrado. Solo me había permitido compartirlo con Mr. M, así cómo la ilusión y ñoñería del embarazo, pues de puertas hacía fuera era más prudente o reprimía más la emoción. Igual alguien pensó que no me hacía mucha ilusión, igual no, igual solo yo tenía la sensación de no estar disfrutando como debería.

Pero pasó, y ahora solo queda el buen recuerdo. El ver crecer esa barriga (nunca pensé que engordarme lo vería cómo algo positivo), el notar sus patadas y compartirlas con Mr. M y mis seres más queridos, el sentir el latir de su corazón en cada visita, la emoción y lágrimas que nos invadieron al saber que venía una niña y el punto final, ese ultimo empujón que hizo que todos mis temores se disiparan al ver esos ojos enormes mirarme con tanta vida.

Llamando a Mini_N: cuándo, cómo lo anunciamos y qué hice.

Siempre he tenido claro que quería ser madre, y si era joven, mejor. Por circunstancias de la vida ha sido más tarde de lo esperado, pero lo importante es que ha sido, y aunque me gustaría repetir Mr. M dice que se planta, que él ya tiene dos (Maxi_D de una relación anterior) y que ya no más… así que si no nos toca una primitiva me parece que lo llevo claro…

A lo que iba, después de muchos años sin un trabajo estable (y mucho menos de 40 horas) el año pasado, por fin, tenía uno. Además todo apuntaba a que me iban a hacer fija, así que hablamos con Mr. M y nos pareció el momento ideal para empezar a llamar a la cigüeña.

Pero las cosas nunca salen como planeas, y justo antes de las vacaciones me avisaron que no me iban a renovar, no iba a tener un trabajo fijo. Y con los tiempos que corren… os podéis imaginar como me quedé…

Después de la decepción vino la calma, y con ella el momento de poner las cartas sobre la mesa. Decidimos que seguiríamos adelante. Nunca hay un momento perfecto, así que ¿Por qué no? Mirando la parte positiva, si no encontraba trabajo, podría tener un embarazo tranquilo ya que por suerte tenía algo de paro.

Así que en julio de 2016 decidimos que seriamos padres. Dejamos de tomar precauciones y simplemente seguimos con nuestra vida, no calculamos absolutamente nada, mejor sin presiones.

En octubre, viendo que aún no sonaba la campana, decidí que si iba a quedarme embarazada era necesario hacer cambios en mi vida. Siempre he tenido el peso muy por encima de lo deseado, algo nada bueno para un embarazo, y además fumaba. Así que cambié mis hábitos alimentarios y empecé a fumar mucho menos.

En diciembre, con sobrepeso en vez de obesidad y con 2-4 cigarrillos en vez de 15 y con un nuevo miembro en la familia (Zepo, nuestro perrete), le dije a Mr. M que igual era mejor esperar un poco a bajar todo el peso que me faltaba ahora que me había aficionado al deporte y el buen comer.

Zepo-Navidads

Y cómo todas las cosas en la vida ¡SORPRESA! El 17 de diciembre confirmamos embarazo. Menudo regalo de Navidades adelantado. Pasamos todas las fiestas entre miradas cómplices que escondían nuestro gran secreto, y para el día de Reyes dimos la noticia a la familia.

Queríamos esperar a la primera eco, pero vivimos en un pueblo muy pequeño y temíamos que alguien me hubiese oído pidiendo hora para la ginecóloga. Que si, eso de por si no dice nada, pero cuando la recepcionista te dice “¿Que estás embarazada?” Pues no deja lugar a dudas. Y ya sabemos que la gente no respeta la intimidad y no guarda distancias cuando estas pidiendo hora o siendo atendido… yo que siempre me quedo detrás del “espere aquí su turno” y si no está me lo imagino, no lo entenderé nunca. ¿No odiáis sentir la respiración del siguiente en el cogote?

Bueno, a lo que iba, el día de Reyes dimos el gran regalo a Maxi_D, abuelos y tíos, os podéis imaginar. Maxi_D nos abrazo con mucha alegría, un hermano/a a sus 13 años, sorpresón. Mis padres iban a tener su primer nieto/a y mis suegros al tercero/a aunque eso poco importa, un nieto es un nieto. Me emociono al recordar sus reacciones abriendo el regalo que contenía la gran noticia.FOTO 076

Dejó de ser un secreto, pero quedó entre familia, no lo hicimos público a los más cercanos hasta la primera eco, y público del todo hasta la segunda, cuando ya vimos que era una niña y que todo seguía su curso.

Sabía que no encontraría trabajo, así que decidí comprar como unos 6 “kits” de punto de cruz para pasar mejor los días. Ya me imaginaba entre paseos, punto de cruz, libros y atracones de series cuándo mirando Facebook vi que anunciaban un curso en el pueblo de al lado que empezaba la semana siguiente y aún tenía plazas libres. Diseño de páginas Web algo que me llamaba la atención, así que decidí probar suerte. Esa misma tarde ya estaba llevando los papeles para inscribirme y la última semana de enero empezaría el curso. Curso que duraría hasta finales de junio para mí. Y digo para mi porque en julio hubiese hecho las prácticas, pero me las denegaron por motivos absurdos. Yo sigo diciendo que fue por el embarazo, aunque no salía de cuentas hasta agosto y me encontraba divinamente… pero en fin, ese es otro tema.

Así que ya veis, estuve bien ocupada durante todo el embarazo. Solo se me hicieron eternas las ultimas semanas, y más con las temperaturas del verano, que no fueron ni medio normales. ¡Ah! Y tuve tiempo de acabar alguno de los kits de punto de cruz. Jajaja.

Y después de tanto hablar veo que no he dicho nada de lo que quería… así que antes de hacer una entrada eterna dejaremos ésta con el cuándo, cómo lo anunciamos y qué hice y para la semana que viene ya me pondré más visceral con el cómo lo viví, cómo lo sentí y cómo me afectó toda la etapa.

LME, esa gran desconocida

 

Llevo ya unas semanas disfrutando de la lactancia materna exclusiva, pero los inicios no fueron precisamente un camino de rosas…

Antes de seguir hablando de MI experiencia con la lactancia materna exclusiva quiero dejar claro que no opino ni mejor ni peor por quien la practica o quien decide no hacerlo, todas las opciones me parecen igual de válidas, y cada madre sabe lo que le conviene más mejor que nadie.

Recuerdo como durante el embarazo todo el mundo me preguntaba si iba a darle el pecho, para mi no había duda: SI. Siempre contestaba “si puedo, si” pensando que era muy normal que no se pudiera, y ahora que me he informado veo que es todo lo contrario.

No solo lo tenía claro por los beneficios y por el vínculo, también lo pensaba por el gasto económico que supone una alimentación con leche artificial, no nos vamos a engañar, ya venía bastante gasto como para añadirle uno más.

Minin1

Otra de las cosas que escuché durante el embarazo fue “uff, ya veras los pechos…”, pero al momento siempre había alguien que decía “no la asustes, que aún le queda mucho”. Pues señores y señoras: ¡ojalá me hubiesen asustado! Saber ciertas cosas nos puede ayudar mucho cuando somos novatas. Sigue leyendo “LME, esa gran desconocida”

De profesión: Mamá

Llevo toda la vida sin saber que quiero ser cuando sea mayor. Y ya tengo 31.

De pequeña tuve épocas de arqueóloga y peluquera, con la adolescencia me llamó la filosofía y también el periodismo. Desde siempre he querido cantar, a pesar de mi pánico escénico, que intentaba superar (junto con mi timidez) haciendo teatro. Pensé “pues actriz de musicales”. Para evitar males mayores me decanté por intentar ser maestra de música, pero sigue en proceso. Para encontrar trabajo me decidí a los polivalentes estudios de administración, y ahí están, en el curriculum. Y eso no es todo, sigo queriendo ser mil cosas y estudiar otras mil más. Demasiadas inquietudes para la media de vida que tenemos los humanos.

Pero algo ha cambiado, ya sé que quiero ser cuando sea mayor. Ya sé cual es mi profesión. De profesión: mamá.

1nora

Hace poco más de dos meses recibía el mejor regalo de mi vida. Llegaba Mini N a nuestras vidas y me convertía en madre por primera vez. Aunque en realidad ya había empezado a trabajar como tal mucho antes. Antes incluso de ver el positivo en el test de embarazo el pasado diciembre. Empecé mi periodo de prueba cuando Mr.M y yo decidimos que queríamos ser padres. Período de prueba que siguió con un contrato temporal de 9 meses y ahora, por fin, con el indefinido a modo de funcionario, de por vida.

Desde julio de 2016 que mi trabajo a jornada completa es por y para Mini N, nunca dejo de aprender, y ahora que ella está aquí es mi mejor maestra.

Y con ella nace también este blog, sin ninguna otra pretensión que poder desahogarme cuando en el trabajo tenga un mal día, poder presumir de pequeños logros que me harán subir la autoestima, compartir descubrimientos y dejar constancia de que todo está pasando de verdad.

No soy blogger, no sé como gestionar un blog y no sé decir mentiras (lo siento si algún día soy demasiado directa contigo). No pretendo nada y lo pretendo todo. Si eres compañera de profesión seguro que podré aprender de ti, si quieres serlo tal vez te enseñe algo sin querer y si ni una ni la otra es posible que simplemente consiga sacarte alguna que otra sonrisa con las mil y una historias que seguro me dará
este gran trabajo: la maternidad.